El punto de partida
Claudia, 52 años, tiene curiosidad por la inteligencia artificial y quiere incorporarla a su día a día. Le interesa aprender, pero antes necesita resolver varias dudas: qué datos personales puede compartir, qué ocurre si utiliza fotografías reales, quién puede acceder a la información y dónde queda lo que ha enviado.
El objetivo de la formación no es decirle simplemente qué puede o no puede hacer, sino darle criterios para que pueda tomar esas decisiones por sí misma.
Cuatro preocupaciones. Cuatro aprendizajes.
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Datos personales
¿Qué datos personales puedo compartir?
Claudia aprende a distinguir:
- qué datos son necesarios;
- cuáles puede omitir;
- qué información puede anonimizar;
- qué datos sensibles conviene no introducir sin necesidad.
Criterio: ¿Necesita realmente la IA este dato para ayudarme?
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Fotografías e imágenes
¿Qué pasa si utilizo una foto de mi familia?
Claudia aprende a comprobar:
- si necesita utilizar una fotografía real;
- qué personas e información aparecen;
- si podría conseguir el resultado mediante una descripción;
- cómo gestiona esa herramienta las imágenes recibidas.
Criterio: Una fotografía también contiene información personal.
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Quién puede acceder
¿Quién puede utilizar lo que comparto?
Claudia aprende a revisar:
- la política de privacidad;
- la configuración de su cuenta;
- el uso de contenidos para mejorar el servicio;
- los controles que puede activar o desactivar.
Criterio: No todas las herramientas gestionan la información igual.
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Dónde queda la información
¿Qué ocurre después con lo que he compartido?
Claudia aprende a localizar:
- su historial;
- archivos o imágenes asociados;
- opciones para eliminar contenido;
- controles de conservación cuando existan.
Criterio: Compartir información también implica saber cómo gestionarla después.
Qué cambia en el aprendizaje
Preocupación → información → criterio → autonomía
Claudia pasa de no saber qué ocurre con la información que comparte a disponer de criterios concretos para decidir qué utilizar, qué anonimizar, qué comprobar y cuándo es mejor no compartir determinados contenidos.
Un ejemplo práctico
Antes
“Soy Claudia Pérez, tengo 52 años, vivo en Sevilla, mi teléfono es 6XX XXX XXX y necesito escribir un correo al ayuntamiento porque tengo un problema con una gestión. ¿Podés redactarlo por mí?”
Después
“Necesito redactar un correo formal al ayuntamiento para solicitar información sobre una gestión administrativa. Quiero que sea claro, breve y respetuoso. No incluyas datos personales que no sean necesarios.”
Mismo objetivo. Menos datos. Más criterio.
Enseñar a utilizar IA también significa enseñar a decidir qué compartir, qué comprobar y cuándo detenerse.
